domingo, 10 de agosto de 2008

MONUMENTO A SANTA ANNA EN EL MERCADO DEL VOLADOR



Croquis del monumento erigido a Santa Anna en el mercado del Volador



Gracias al grabador y litógrafo Abraham López es que podemos tener una imagen de lo que fue el monumento que personalmente decidió construirse el Gral. Antonio López de Santa Anna y que estaba ubicado al centro de las construcciones del nuevo Mercado del Volador.


Al terminar la demolición del Mercado del Parián, a fines de 1843 se iniciaron las obras para construir un nuevo mercado en la Plaza del Volador (hoy Suprema Corte de justicia). El nuevo mercado se inauguró el 18 de junio de 1844, cumpleaños de Santa Anna e incluía el monumento mostrado, con una estatua en bronce del General Santa Anna que con su brazo derecho extendido y apuntaba hacia el norte (Texas)., aunque la gente del pueblo afirmaba que apuntaba hacia la Casa de Moneda, que se encontraba en la misma dirección. En el calendario de 1845 que Abraham López dedica a la reseña del monumento dedicado a Santa Anna lo describe de la siguiente forma:


«... La estatua estaba situada en el centro del mercado, frente a un pórtico sostenido por cuatro columnas de orden jónico y en la fachada interior de él están los nichos de dos estatuas, la una representa a la justicia y la otra a Mercurio.


Enfrente de este pórtico, mirando para el norte, está levantada una columna de orden dórico y coronado su capitel con la estatua de bronce del Exmo. Sr. D. Antonio de Santa Anna … La construcción de la estatua fue encargada a D. Salustiano Veza, español. Este señor copió la cabeza del natural en tres horas. Procedió después a disponer los trabajos convenientes para hacer la estatua del tamaño proyectado y darle la actitud correspondiente: a continuación mandó sacar una copia de estos trabajos por el daguerrotipo; la presentó al Sr. Presidente y fue de su aprobación. La fundición estuvo a cargo de D. José López ... »



Poco tiempo disfrutó Santa Anna de su estatua de bronce en el mercado del Volador, pues a fines de ese año, 1844, el pueblo enfurecido por la disolución del Congreso se dirigió al Panteón de Santa Paula y profanó el sepulcro en el que se había sepultado con honores la parte de la pierna amputada al general. Una vez desenterrada fue arrastrada por la multitud que finalmente hizo pedazos una estatua de yeso que se encontraba a la entrada del Teatro Nacional, que entonces se llamaba Teatro Santa Anna.


Ante tal situación la estatua de bronce del mercado, se dice que fue bajada de su pedestal y guardada en las cocheras de Palacio Nacional, pero existe también otra versión.En un documento del 7 de diciembre de 1844, que publica Enrique Serna en su libro El Seductor de la Patria, relata el Gral. Valentín Canalizo, quien era el presidente provisional, de manera personal y con mucho detalle, los acontecimientos a que me refiero. Aunque no es posible aquí reproducir el documento completo, considero interesante conocer algunos párrafos del relato que Canalizo hizo llegar al Gral. Santa Anna :

«... La reacción del enemigo por la Disolución del Congreso rebasó todas nuestras expectativas, al punto que me encuentro preso y una sentencia de muerte pende sobre mi cabeza. ... no pude impedir que el día 4 su estatua del mercado amaneciera con una soga al cuello y una caperuza de ajusticiado ... La ruptura del orden desencadenó el motín popular más pavoroso de cuantos tengo memoria. ... De haber estado en México no se salva usted del linchamiento. Al grito de "muera el cojo ladrón" y "abajo el quince uñas", la multitud derribó su estatua en la Plaza del Volador y la arrastró por las calles, lo mismo que el busto de yeso erigido en la puerta del teatro que lleva su nombre, del cual tomó su parte cada lépero, teniendo a dicha poseer un fragmento. ... Tras haber allanado el cementerio de Santa Paula, los más osados profanaron el monumento de mármol en donde yacía su pie amputado, sacaron el zancarrón de la urna cineraria y lo pasearon en triunfo por las calles de la ciudad, al son de un vocerío salvaje ... »
Santa Anna fue destituido de la presidencia y el Congreso decidió enjuiciarlo junto con sus secretarios, lo que al final condujo a su exilio en La Habana.

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